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Venezolanos necesitan trabajar un año para vivir un mes

/ octubre 4, 2017 / Venezolanos necesitan trabajar un año para vivir un mes

“Éramos ricos y no lo sabíamos”, es la popular frase que se escucha decir con más frecuencia a los venezolanos, quienes enfrentan la peor crisis de su historia y una inflación sin precedentes que hace que una necesidad básica como comer sea considerada un lujo

Prensa Rumbo Libertad, Caracas

Los venezolanos requieren al menos 9 salarios mínimos integrales para poder alimentarse, sin contemplar el pago de servicios, vestimenta o compra de medicamentos. Este mes la dictadura incrementó el sueldo a 325 mil bolívares (sumando bono alimenticio), pero la canasta básica ya se ubica en casi 3 millones de bolívares, según el Centro de Documentación y Análisis Social de la Federación Venezolana de Maestros (Cendas) en 2.938.277,19 exactos,  lo cual ha afectado considerablemente la dieta del venezolano que en su mayoría depende de una bolsa de CLAP que distribuye el Gobierno “cuando no tienen inconvenientes”.

Así lo señala Rosa Rivas, proveniente de la parroquia popular Catia, quien señala que en ocasiones el régimen de Maduro tarda hasta 2 meses en enviar las bolsas importadas de México, al tiempo que señala que “esa comida debe ser la que no ingieren los mexicanos porque es horrible”, sin embargo, Rosa el pasado mes de agosto esperó hasta 9 horas en una cola por la bolsa porque en el mes de julio no apareció y “el gentío era enorme” puesto que la bolsa tiene un precio de 9 mil bolívares.

“Comer chucherías ya es imposible”

Diana Ruiz, tiene dos hijos que cursan primaria y secundaria, a diferencia de la época en la que le tocó vivir donde las golosinas formaban parte de la merienda de cualquier niño de clase media, hoy como profesora universitaria le cuesta darle la “mesada” a sus hijos para este lujo. “No es para menos, un cocosette tiene un precio de 6 mil bolívares, una galleta hasta Bs. 2.500 y un chocolate pequeño savoy se adquiere en Bs. 3.500”, acota la madre de familia.

Pero no sólo para Ruiz, quien es profesional y devenga más del salario mínimo, aproximadamente 600 mil bolívares, contando con el bono de alimentación, es imposible pagar este “lujo” a sus hijos a la hora del recreo, la gran mayoría de venezolanos se encuentran en la misma situación. Todos los rubros indispensables de la canasta alimentaria aumentaron de precio en agosto: salsa y mayonesa, 69,4%; leche, quesos y huevos, 67,6%; grasas y aceites, 63,9%; carnes y sus preparados, 52,6%; azúcar y sal, 48,6%; café, 35,1%; cereales y productos derivados, 31,7; frutas y hortalizas, 24,1%; pescados y mariscos, 21,1%; granos, 15,3% y raíces, tubérculos y otros, 8,9%. La diferencia entre los precios controlados y los precios de mercado es de 18.000,4%.

Contraste con el poder de compra en México

Mientras que cada venezolano hace malabares para poder alimentarse, en su mayoría, obviando alimentos necesarios para el desarrollo y comiendo sólo dos veces al día, en México el país de donde proviene la bolsa de CLAP protestan porque el nuevo salario mínimo, sólo cubre 49% del alimento para un hogar de cuatro integrantes.

El costo de la canasta alimentaria en la nación azteca es de 371.66 pesos, mientras que un salario mínimo es de 2,220.42pesos. Aunque en México indudablemente existe pobreza, no está ni cerca de vivir la realidad venezolana, donde a la hiperinflación se suma la escasez de alimentos y medicinas indispensables para el desarrollo humano.

Situación en Brasil

En el país vecino, que envía buena parte de los alimentos y artículos de higiene que se consumen en Venezuela a precio internacional, el salario mínimo alcanza de manera suficiente para mantener a una familia, puesto que con 900 reales, que es el promedio recibido por un trabajador de baja escala salarial, se puede cubrir la canasta básica del hogar en su totalidad.

Brasil exporta a Venezuela cantidades de comida no cuatificadas oficialmente, puesto que el ingreso de los alimentos es realizado por los pobladores de la frontera de Santa Elena De Uairén-Boa Vista, que en la mayoría de los casos losgra evadir los controles fiscales y coloca los insumos comerciados, en los anaqueles venezolanos a precio internacional, para que quienes puedan alcanzar la cantidad de dinero suficiente, logren adquirirlos.

Otra parte del mercado nacional se abastece desde Colombia y Estados Unidos, con productos importados que se cotizan al precio del dólar al que puede acceder la población y que por ende encarecen la dieta del venezolano, ya que la devaluación de la moneda local frente a las divisas repercute directamente en el costo de los bienes que se importan para satisfacer la demanda interna de productos que ya no existen por la aplicación rigurosa del socialismo.

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