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Poder y guerras de ingenio

/ mayo 14, 2017 / Poder y guerras de ingenio

Por @ortegabrothers

El equilibrio de poder en el mundo se encuentra en una transformación estructural de índole subterránea. La topografía sobre las cuales se tomarán las próximas decisiones políticas, económicas y militares, parece cambiar, todos los días un poco. Sus bases se deslizan, llevándose consigo a las instituciones tradicionales y visibles a rastras, mientras los métodos de análisis y prospección, se ponen al día o se reinventan, frente a los nuevos contextos, retos y amenazas.

Como si estuviéramos en presencia de una isla voladora -muy en el imaginario de las mil y una noches- esas estructuras de poder se van convirtiendo en fortalezas móviles de conocimiento y visualización. Así, el reacomodo de los actores políticos se mueve entre distintos ejes, que van desde la influencia diplomática, la representación financiera,  los acuerdos y colaboraciones, hasta el intercambio cultural e idiomático… o la misma transferencia tecnológica; y que pasan por zonas medias de cooperación que incluyen el acceso privilegiado a materias primas, el levantamiento de data sobre nacionales- demográficamente segmentada-, y formaciones curriculares con claro énfasis en intereses tácticos ajenos, en lugar, de líneas de investigación holísticas o autónomas.

 

Estilos 

En este contexto las potencias tradicionales occidentales parecen propiciar un curso de acción que mantenga un doble estilo: uno elegante y refinado a la vez, cuya asertividad dependa tanto de la forma como de los medios para aplicar soluciones coercitivas o coactivas. Igualmente las  naciones cuya hegemonía posterior a la segunda guerra mundial han entendido la naturaleza del tiempo para la acción -la célebre combinatoria “Cronos y Kairos”- han optado por la conveniencia de no tomar la delantera, para no exponer su juego de guerra o su orden de batalla. Por otro lado, parecieran sacarle brillo a las armas tradicionales, exhibiendo el gadget sin mostrar el poder de fuego en acción.

El énfasis performativo occidental parece estar en la envoltura, en el artefacto empaquetado. Todo esto en franca contraposición al estilo asiático de guerra, cuyo balance parece inclinarse al lado del barroquismo –salvo ciertas excepciones, claro está-, en lugar de afianzarse en el pivote de la simplicidad. Así, muchas veces, muy en la onda de una exhibición entre pavo reales la belleza de las formas y del diseño está por encima de la usabilidad. En tiempos previos al despliegue de fuerzas en el campo, algunas alianzas se concretan por exhibicionismo. Mientras que occidente se enfoca en hacer regalos pequeños y útiles, Asia parece apuntar al gran capital financiero y al micro dato que habla de los intereses, movimientos y cotidianidad de los habitantes de los lugares y gobiernos a influir.

 

Empaques

La belleza siempre será bien recibida, incluso aunque no sea de buenas a primeras, entendida como funcional. La sabiduría tradicional oriental sabe del valor que tiene -en quien lo recibe- obsequiar, por ejemplo, un simple fragmento de seda: detrás de ella anida la seducción, la opulencia, la pompa, y en especial el trabajo, la constancia y una cadena de valor agregado. Igualmente el llamado sobrediseño, el exceso de afeites pudiera generar barroquismo, proximidad de ocaso o degradación -por agotamiento- de la estratagema.

Estas dos fuerzas enfrentadas se pudieran también ejemplificar, como las maneras disimiles de un pavo real, en contraposición a las de un ganso. Si extendemos el símil, se mantiene la tirantez entre distintas tecnologías, se distinguen paradigmas enfrentados detrás de dos nuevos modelos de materiales para la producción y la coacción: el fin de la pólvora y el inicio de la era del wolframio. ¿Pudiéramos hablar del colofón de la guerra de los explosivos y el preludio de la guerra de los superconductores?

 

¿Cómo mueven las piezas las potencias occidentales?

No se demuestra prisa. La paciencia es una de las principales virtudes. Mientras tanto se sigue explorando y evaluando el Zeitgeist, el espíritu del tiempo. Los enemigos internos y externos se evalúan con determinación y bajo el marco del mantenimiento de la libertad. Se observan las posibles apariciones y flujos de desplazamiento de los actores emergentes. La lectura se mantiene en distintas capas de comprensión, ya que una cosa es lo que se ve en los escenarios y otra lo que ocurre tras bastidores.  No se nota una gerencia por emergencia. Se gana espacio por flexibilidad, ya que entre pausas y presiones se generan mayores efectos sorpresa. Mezclando regularidades y simetrías con desplazamientos pausados, se genera la ilusión de lo provisional y lo inconcluso, con el fin de que solo exista imperceptibilidad frente al contrincante.

Estando los actuales tránsitos marcados por una observación con énfasis en lo emocional, este round de estudio enlaza prudencia en las asociaciones y prospecciones flexibles, con futuribles construidos a no más de tres años, cada uno de ellos. Nada de mayor utilidad, en estos momentos, que observar los regalos entre naciones: aquellos intercambios culturales o procesos industriales entregados de buena fe entre países, que sirvan de preámbulo a posibles acuerdos de  transferencia tecnológica.

 

Alianzas, actualizaciones y suposiciones

Desde el punto de vista de las imposturas tácticas, la ocultación y el doble juego se vuelve común en este marco de actividades. Se pueden adoptar –desde ambas perspectivas- costumbres ajenas para parecer más asiático o más occidental, dependiendo de la orilla desde donde se mire.  Asimismo, otra técnica ventajosa es actualizar viejos metodologías de guerra para nuevas realidades. Por ejemplo, probadas técnicas medievales como fortalecer los muros y ampliar los fosos, pueden llevarse a lugares virtuales como las redes sociales o los servicios de internet.

Otra táctica común, todavía vigente es la de ir evaluando la incorporación de tropas nacionales a favor de los invasores. En la geopolítica en progreso se perciben algunas alianzas posibles, por razones históricas: 1.- persas e hindúes versus chinos y coreanos, y 2.-  Una  no menos descartable, basada en una coalición ruso-iraní versus China; todo esto con un primer objetivo en vistas: asediar los flujos comerciales y las comunicaciones entre ciudades capitales.

Una gran pregunta que cabe responderse en futuras reflexiones sería: ¿cuánta tecnología norteamericana y rusa ha sido robada, y replicada exitosamente por China y sus aliados?

 

Los riesgos y los tratamientos de un estilo de guerra sin probar

Los peligros latentes en toda reorganización para la guerra siguen siendo los mismos de perder el punto medio. A decir de Yagyu Munenori:

”La obsesión por vencer es una enfermedad, la obsesión por servirse de las artes marciales es una enfermedad, y la obsesión por aplicar todo lo que se ha aprendido es una enfermedad. También es una enfermedad la obsesión por la defensa. También es una enfermedad la obsesión por librarse de las enfermedades. Se considera enfermizo fijar la mente de manera obsesiva en cualquier cosa. Como todas estas enfermedades están en la mente, lo que hay que hacer es afinar la mente librándose de estos desarreglos (El libro de las tradiciones familiares sobre el arte de la guerra. La espada que mata. EDAF. 2006 Pag 141)

Esta irresolución y vaguedad para muchos analistas e instituciones vinculadas con el conflicto contemporáneo generan una serie de desarreglos: compulsión por saber, la sobresaturación de información, el ruido entre mensajes, la nebulosidad de la data, y por ende, la trombosis decisional. Ante esto existen soluciones probadas que pudieran aplicarse a estas realidades novedosas: tomar distancia entre eventos inconexos, segmentar problemas, actores e interpretaciones, propiciar la autonomía de los nodos de analistas, y fortalecer la integración y superposición de distintas Big Pictures.

 

Acciones inmediatas: sentidos, sabios e ingenio

Ante esta realidad cambiante hay que poner todos los sentidos alerta. Explorar las contradicciones e integrar todos los saberes y sensibilidades. Utilizando una imagen poética: hay que observar el silencio y escuchar la oscuridad.

Actualmente, por movimiento natural de las cosas, las antiguas instituciones de investigación tienen nuevos dueños. Pero sus antiguos tenedores cuentan con ojos respetables y mentes entrenadas cuya experiencia se encuentra sedimentada, siendo poco dada a la sorpresa. Hay que recuperar el consejo de los sabios, de los tradicionales representantes, políticos y estrategas. El retiro ofrece distancia y asienta la turbulencia de los eventos.

El día de hoy -el presente- es un puente entre el saber y la previsión.  La experiencia nos enseña que estar preparado es apenas la mitad del éxito, y que una actividad de campo de las dimensiones del conflicto que crece en silencio, tendrá que combinar lo mejor de lo existente y lo mejor por ingeniarse.

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