Logo

Jorge Rodríguez

Jorge Rodríguez: “En 5 años hemos recorrido la mitad de lo que ustedes han vivido en 18 años de chavismo”

/ septiembre 28, 2016 / Jorge Rodríguez: “En 5 años hemos recorrido la mitad de lo que ustedes han vivido en 18 años de chavismo”

Por @juanapitz de @VFutura

Comparto con un Jorge barbudo, con lentes de pasta y ojos achinados, se acomoda una bufanda típica de la noche bogotana. No me recuerda al Jorge del mismo nombre que indignamente tiraniza mi país. No es psiquiatra, ni mucho menos de izquierda. Le gusta la política, dice “no tener aspiraciones políticas en el futuro”, lidera junto a cientos de jóvenes la campaña en rechazo al plebiscito colombiano.

Es un joven distinguido, el compromiso con su país lo ha involucrado en política más de lo que le gusta; es ingeniero, construye, pero le ha tocado poner los ladrillos en otro lado. Desde hace algunos años participa en el Centro Democrático, principal partido opositor al gobierno de Juan Manuel Santos y plataforma política fundada por el ex presidente Álvaro Uribe Vélez.

Le preocupan los acuerdos alcanzados en La Habana. Acepta compartir conmigo sus impresiones luego de caravanas, pitos y muchas camisas con un “NO” tras la firma del documento en Cartagena. Su cara no muestra desánimo, es el líder que nada tiene que perder y todo tiene por mostrar. Me explica lo que pasa en Colombia…

-¿Qué significa la guerra para Colombia? ¿De dónde nacen estas ansias de “firmar la paz”?

-Lo que sucede en Colombia no es una guerra como tal. Es un problema de orden público supremamente grave. Una guerra suele darse entre dos actores legítimos y desgraciadamente lo que vive nuestro país es la dicotomía entre Estado legítimo y delincuencia; lo que nosotros tenemos en Colombia es, por un lado, una democracia con todos los sentidos de la palabra y, por el otro, un grupo narcoterrorista que dice tener ideales de izquierda mientras esconde su actuar criminal bajo una justificación ideológica. ¿Qué significa el Acuerdo de paz? Para la mayoría del pueblo, yo creo que significa un descanso; ellos quieren conseguir un alivio a todas las decepciones y tristezas que año tras año hemos sentido los colombianos desde los años ‘50. Cuando algunas personas escuchan a Juan Manuel Santos hablar de paz en seguida piensan en los acuerdos como una salvación, como un salvavidas para disminuir los niveles tan altos de violencia que vive Colombia. En los últimos años, especialmente entre 2002 y 2010, se habían bajado y estabilizado mucho, por lo que firmar un acuerdo lo primero que piensan es que se va a reducir la violencia en el país. Lamentablemente, esto no va a ocurrir. Venezuela es un ejemplo de lo que nos podría pasar si seguimos por esta senda con los ojos vendados.

-Las personas que defienden los acuerdos ven a los disidentes como si estuviesen a favor de la guerra, el ex presidente Álvaro Uribe ha dicho que estos acuerdos no garantizan una paz duradera, ¿por qué se dice que lo alcanzado en La Habana no es una “paz verdadera”?

-Hay varios argumentos al respecto, Juan. En primer lugar, se está pactando, se están negociando una serie de puntos y cuestiones que en ningún momento van a significar una paz absoluta en Colombia. Las FARC soltarían todas sus armas solo en un escenario idealista. Aún si las FARC en su totalidad sueltan las armas y no delinquen más, ellos solo representan el 21% de la violencia en Colombia. Aquí tenemos a las FARC, el ELN, el EPL, ahora salió un nuevo movimiento revolucionario del pueblo que está poniendo petardos en Bogotá, además tenemos las BACRIM, aquellos reductos que quedan del paramilitarismo, aparte de eso tenemos una estructura delincuencial sumamente grande, entonces el tema de la paz absoluta es un eufemismo, es una cosa que le han querido vender a la gente para que vaya a la urnas y tratar de acabar la violencia de un día para otro.

-Y refiriéndonos a las FARC, concretamente, ¿qué significan las FARC hoy para Colombia? Porque ahora han planteado una participación política como partido, como líderes en el Congreso, con además unos ideales que sirvieron para causar dolor y tristeza a miles de miles de colombianos… Es decir, ¿cómo es que ahora buscan el apoyo de los colombianos?

-Ese es un punto importantísimo, ahora hemos debatido mucho en la calle y algunos me dicen “Hombre, yo prefiero tener a Timochenko en el congreso hablando carreta, que en el monte dando bala”… (risas) Yo les digo: “Eso sería genial”, yo estaría de acuerdo si el hombre entrara al Congreso como el resto de los partidos políticos; con las condiciones establecidas en nuestras leyes. Te cuento que el Centro Democrático es la primera fuerza política en el país, con ideales, con trabajo y con votos, el resto de partidos, como el de la U, los liberales y Cambio Radical son una amalgama de dinero y corrupción; nosotros hemos sido el único partido que sin apoyo estatal hemos conseguido una cantidad de curules grande dentro del Congreso… a las FARC se les van a otorgar por derecho 10 curules en el Congreso sin sacar un solo voto, aparte de eso se van a generar 16 circunscripciones especiales de “paz” en las cuales no podrán participar electoralmente otros partidos diferentes al de las FARC, entonces esas 16 curules también van a ser para ellos. Es decir, vamos a tener 26 curules para un partido político liderado por unos señores que son unos extremistas, asesinos, que violan derechos humanos, lo que significa que tendrán más participación política que nosotros, que somos un partido construido desde la base, con ideología, con votos y sin armas. Por si fuera poco, tendrán el 20% de la financiación estatal para los partidos políticos, además de tener a su disposición la fortuna de 30 años de narcotráfico.

Según la revista The Economist, la fortuna de las FARC asciende a los 11.000 millones de dólares; estos datos fueron sacados en el 2012, mucho antes de convertirnos en el principal país productor de cocaína del mundo. Ellos sacan más o menos 18 toneladas de cocaína al mes; en Estados Unidos pueden pagar hasta 250.000 dólares por cada kilo de cocaína. Es decir, esto significa una afrenta contra el pueblo colombiano, contra las personas que han ejercido la política de una manera democrática y pacífica, y sobretodo, un riesgo altísimo de llegar a la situación que hoy viven ustedes en Venezuela: que estos personajes a punta de dinero y coerción a la población civil tomen el poder y hagan lo que les dé la gana…

-Me encantaría profundizar en ese tema. Desde la creación de las FARC, sus líderes han enarbolado la bandera del socialismo, incluso del marxismo-leninismo, con figuras como Fidel Castro, el “Che” Guevara; se sintieron inspirados por la figura de Hugo Chávez y su socialismo del siglo XXI, y a partir de ahora quieren hacer política para el bienestar del pueblo colombiano, entonces… ¿qué ofrecen, qué ideas tienen las FARC para que Colombia llegue a un mejor futuro?

-Según lo que muchos hemos escuchado en entrevistas, su fin último es el socialismo, aplicar el socialismo en Colombia. Para responder tu pregunta, ¿qué beneficios le traería el socialismo a Colombia? Ninguno. Ahora que veía con tristeza el acto protocolar de la firma del acuerdo en Cartagena, en el discurso de Santos y Timochenko, se habló de una apertura democrática en la cual se van a permitir todas las corrientes e ideas, y van a construir un mejor país, como si eso no existiese ya. En Colombia tenemos una pluralidad de partidos políticos sumamente amplia, desde la denominada “derecha” hasta la izquierda radical. Está incluso un tipo llamado Iván Cepeda, un hombre que yo personalmente detesto… (risas) pero lo respeto porque ha asumido una posición democrática, el hombre nunca ha agarrado un fusil ni ha matado a nadie. Y aún así, está en el Congreso de la República… hablando pendejadas, pero está ahí (risas) Entonces, la apertura democrática no es nueva; en este país, gracias a Dios, no hemos estado en una dictadura desde Rojas Pinilla, desde hace muchísimo tiempo; todo el mundo que quiere hablar, lo hace libremente.

Obviamente hay casos en que algunos se cohíben, por lo grande que es el país y la complicada situación política. Pero hablar de una censura a una determinada ideología es absolutamente incorrecto. Es lo que ellos están alegando, que nunca los han dejado participar en política cuando todos sabemos que tenemos más de 6 o 7 partidos de extrema izquierda… la justificación de darles todos estos beneficios, todas estas prebendas para su participación política se cae por su propio peso.Juventud Centro Democrático

-Has compartido conmigo los riesgos más importantes de que las FARC participe activamente en política y lleguen al poder en Colombia; si pudiésemos ver a Juan Manuel Santos como un “padre” y a los jóvenes colombianos como sus “hijos”, ¿cuál crees tú que es la lección o enseñanza que les está dando?

-Eso se puede resumir muy bien en una frase que digo mucho en los debates y es: “El crimen paga”. Esa es la lección que le está dando Juan Manuel Santos a las futuras generaciones. Nosotros en Colombia tenemos un sistema jurídico increíblemente deficiente, en el cual una persona por robarse un cubo de caldo Maggi puede ser encarcelada por casi 8 años de cárcel, pero estos personajes que han masacrado, violado, torturado, secuestrado y asesinado no pagarán un solo día tras las rejas. ¿Qué mensaje está enviando esto a los niños y jóvenes de Colombia? Si usted va a ser delincuente, sea de los peores para que le vaya bien.

Te comenté sobre el surgimiento de este nuevo movimiento terrorista en Bogotá, y yo estoy convencido que esas cosas pasan por el alto grado de impunidad que se ve en los acuerdos. Si lees la parte de justicia en los acuerdos es probable que te enredes intentando comprender. Lo hicieron así para disfrazar el grado de impunidad que va a haber; todos los actos que estos personajes hicieron no llevarán en ningún caso a una privación de su libertad, algún tiempo en la cárcel, hombre, ¿qué es eso? Eso es un chiste. Ese tipo de cosas generan un mal ejemplo.

-Algunos colombianos que votarán por el “Sí” el próximo domingo dicen que hay una minoría que no quiere perdonar, que no quiere entender que las FARC cometieron errores y que es momento de la “justicia transicional”, ¿cómo podrían ustedes perdonar, dando justicia a las víctimas y acabando el conflicto armado en Colombia?

-Ayer en un debate muy aireado, un compañero me insistía: “Hombre, tenemos que perdonar, ¡tenemos que perdonar!”… Yo le dije que sí, pero el perdón es un tema completamente personal, es algo que ocurre dentro de tu corazón para tu propio beneficio; el perdón no puede estar supeditado a nada más. Siendo un tema tan personal y subjetivo, no tiene que ver con el tema de la justicia, las leyes y la institucionalidad de un país; yo siempre digo que el Estado no puede tener sentimientos, el Estado es una cosa y las personas con sus sentimientos son otras. Si yo como víctima decido perdonar a mi victimario y no vivir con más resentimiento, hombre, qué chévere, qué bacano… una vez le escuché a Francisco Santos, un representante, cuando le preguntaron si él le daría la mano a Timochenko dijo: “¡Claro que sí, yo se la daría, pero en la cárcel!”. Porque esto no se trata solamente de perdón y reconciliación, sino se trata de impartir una justicia efectiva para los culpables de delitos atroces… (interrupción)

-Ya va, claro, pero en otros países ha ocurrido esto, ya han habido otros acuerdos de paz en el mundo, ya se ha manejado durante años el concepto de “justicia transicional”, ¿por qué aquellos acuerdos no son tan reprochables como éstos que ustedes rechazan?

-En Colombia tenemos un ejemplo clarísimo. En el gobierno de Álvaro Uribe Vélez se hizo un proceso de paz con los paramilitares, el cual también se basó en el concepto de “justicia transicional”. Sin embargo, en esos acuerdos no se negoció ningún tema de la agenda nacional como agro, seguridad, inclusión social y/o política, sino simplemente se negoció la rendición de un grupo delincuencial ante el Estado. Obviamente, para llegar a un acuerdo se tuvieron que hacer concesiones, los culpables de hechos atroces no pagaron los 200 años de cárcel, sino únicamente 8, pero por lo menos pagaron cárcel. Allí está el punto clave cuando hablamos de la renegociación. Timochenko es un hombre que tiene 400 años de condena, nosotros decimos, hombre, no pague los 400, pague 8, ¡pague 5!, ¡pague algo!. En los acuerdos de Juan Manuel Santos no pagan un solo día de cárcel. A esto me refiero cuando hablo de impunidad; cuando los expertos hablan de los procesos de paz en países como El Salvador o Ruanda, siendo conflictos completamente diferentes, en situaciones diferentes, no terminaron propiamente bien. No se nos puede olvidar que estamos tratando con un grupo narcoterrorista…

-Hay dos sectores esenciales que uno pensaría que están muy susceptibles porque están en el centro del foco: las víctimas y las Fuerzas Armadas. Parece ser que Santos se encargó de mostrarle al mundo que las víctimas están conformes con lo alcanzado en La Habana, pero que luego de años en la selva luchando en nombre del pueblo colombiano, las Fuerzas Armadas se sienten satisfechas con acabar el conflicto de esa forma, ¿se hace verdaderamente justicia para las familias que han sido víctimas de las FARC? ¿los militares se sienten orgullosos con su posición dentro de los acuerdos?

-Yo he tenido la oportunidad de estar muy cerca de los dos sectores que mencionas, prefiero comenzar por las víctimas. Las víctimas que Santos ha utilizado para hacer su show mediático, extendiéndole la mano a Timochenko y el resto de delincuentes, han sido en su mayoría víctimas de los paramilitares; personas que no han sido víctimas directas de las FARC, sino que han sido víctimas de sus enemigos naturales; son personas sesgadas y que los apoyan porque el que les hizo daño fue el enemigo. Entonces, esas víctimas no han sufrido un daño directo por parte de las FARC… cuando hablas con víctimas reales te puedes dar cuenta de un descontento grande. En estos días, nuestro compañero Juli iba en el carro llegando a las 11 a su casa y un señor observó que tenía la calcomanía del “NO”. Sin chistar, el señor se acercó a agradecerle por su apoyo a las víctimas porque, según manifestó, nadie los escucha; decía que no quieren que estos personajes lleguen a la presidencia, ni lleguen mucho menos al Congreso a redactar leyes.

De manera que las víctimas más indignadas nunca salen a la luz, nunca son mostradas en medios de comunicación. Santos tiene un talento especial para callar y manipular a quienes no estén de acuerdo con sus políticas. Mira, hemos tenido información de las Fuerzas Armadas y lo que sucede es que a los generales se les dio una prima de silencio, ellos lo llamaron una “prima de lealtad”, que es un dinero que les da el gobierno de la República por apoyar públicamente los acuerdos. Algunos me dicen: “Hombre, yo he dedicado mi vida completa a esta institución, he estado desde soldado profesional y ahorita soy casi general, he estado toda mi vida en esto, no voy a tirar toda esa carrera militar por la basura simplemente por decir que estoy en contra”. Por allí empieza el silencio, prefieren callar y seguir su cadena de mando. Cuando él (Santos) dice algo, ellos simplemente bajan la cabeza y asienten porque, en caso de no hacerlo, su cabeza va a rodar. Hay muchísimos casos de mandos medios que se han manifestado en contra y han salido volados. Han quedado los que han accedido a apoyar los acuerdos y los que no dicen nada por miedo a que les den la baja.

-Estamos a punto de que se dé la elección y muchas personas dan por supuesto que va a ganar el “Sí”, además la campaña del gobierno ha sido bastante contundente, incluso firmaron el acuerdo antes de que el pueblo colombiano diera su aprobación… no les hubiese importado los resultados del plebiscito para que los acuerdos surtan efecto, ¿qué le depara entonces a los jóvenes de Colombia y América Latina después del plebiscito?

-Viendo la ceremonia y analizando todo lo que hemos hecho en campaña, espero equivocarme, pero creo que a Colombia le espera un camino muy fuerte de conflicto político… yo le dije a mis muchachos en estos días que la política tomará otro rumbo, vamos a comenzar las campañas para las presidenciales y el Congreso con unas sumas astronómicas de dinero; en la oposición no tenemos una capacidad financiera para enfrentar toda la maquinaria que ha construido el oficialismo. El país va a tener un declive democrático porque el proceso que hemos sufrido en Colombia ha sido extremadamente acelerado. Nosotros en 5 años hemos recorrido la mitad de lo que ustedes han vivido en los últimos 18 años. El panorama es preocupante, un poco oscuro, ya incluso no nos dejan manifestar. No podemos decir lo que queremos decir. Hace algunos días, algunos jóvenes marchábamos por el centro de Bogotá en contra de los acuerdos, y al acercarnos al Palacio de Nariño, donde reside el Presidente Santos, llegó la policía de inmediato y empezó a interrogarnos y pedirnos que nos retiráramos. Hoy en Cartagena pasó lo mismo, la gente que estaba allá protestando contra el Acuerdo también fue desmovilizada mediante mecanismos antidisturbios, muy parecido a las protestas que han vivido ustedes en Caracas.

Respecto a tu segunda pregunta creo que los jóvenes debemos seguir luchando. Este es un panorama político muy cambiante, un día ves a un tipo de un lado y al siguiente ya se cambió al bando opuesto. Tenemos el reto de ser esa línea coherente, esa línea firme, que sobretodo propenda a los intereses de la Nación colombiana por encima de sus propios intereses porque el principal obstáculo que enfrenta Colombia es la corrupción, de una manera absurda. Tenemos que construir una verdadera esperanza, una esperanza que se vea reflejada en una voluntad de ayudar y no la demagogia barata que estamos escuchando tras estos acuerdos. Debemos ser una alternativa clara, transparente, muy comprometida con una política de altura…

-¿y tú, Jorge? ¿Estarías dispuesto a sentarte en la misma mesa y debatir con jóvenes reclutados por las FARC?

-Yo creo que ya lo he hecho… (risas) Estuvimos en un evento que estoy seguro tenía más de un miliciano de las FARC discutiendo con nosotros… ¡Claro que sí! Si es con argumentos, pues los tenemos, los que estamos en esta lucha tenemos razones muy poderosas para llenar de ideas valiosas a Colombia.

[email protected]

One Comment

  1. Interesantes y auténticas reflexiones sobre la actualidad en Colombia. Admiro la valentía del joven Rodríguez y la visión clara que tiene sobre los acontecimientos relacionados con la “Paz” que se busca a través de las “negociaciones” en la Habana castrista, como las similitudes que van a encontrarse con nuestros acontecimientos en Venezuela, durante los 18 años de “revolución bonita” y “socialismo del siglo XXI” que llevamos padeciendo. Espero y deseo, que reaccionen los colombianos antes de caer en el abismo profundo al que nos ha llevado el comunismo castrista.
    Dios quiera que gane el NO, por el bien de los colombianos y su Patria.

Tu comentario

Email (no sera publicado)