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Ciencia y tecnología, sentenciados a entenderse

/ mayo 2, 2016 / Ciencia y tecnología, sentenciados a entenderse

EFEFUTURO.- Ciencia y tecnología están sentenciados a ir de la mano si quieren avanzar en el futuro, un futuro que, además, y cada día con más fuerza, exige que los equipos de investigación sean multidisciplinares y estén formados por expertos de distintos campos.

Así lo han subrayado los expertos que esta semana han formado parte del foro de innovación: “Medicina exponencial, cómo la tecnología está transformando la medicina”, organizado por la Fundación Ramón Areces y la Fundación Pfizer.

José Luis Puerta, patrono de la Fundación Pfizer ha asegurado que “la tecnología ya está cambiando la práctica clínica“, y que la medicina “está empezando a utilizar inventos que inicialmente no estaban diseñados para ayudar a la salud” pero que pueden cambiar la vida de los pacientes.

Exoesqueletos, una segunda oportunidad

En este sentido, el director del grupo de Neuro-Rehabilitación del Departamento de Neurobiología Funcional y de Sistemas del Instituto Cajal (CSIC), José Luis Pons Rovira, ha explicado que los ‘exoesqueletos’, se están implantando actualmente de forma experimental en el campo de la rehabilitación.

Esta tecnología, nacida de programas militares estadounidenses, se está aplicando ya con fines sociales y para asistir al movimiento de personas con discapacidad cerebral o medular porque estas estructuras son capaces de hacer de forma intensa y repetida los movimientos que exige una rehabilitación sanitaria“, dice Pons.

Exoesqueleto H2 desarrollado en el proyecto HYPER del CSIC para rehabilitación y ayuda a la discapcidad. EFE/CSIC

Exoesqueleto H2 desarrollado en el proyecto HYPER del CSIC para rehabilitación y ayuda a la discapcidad. EFE/CSIC

Y es que durante una rehabilitación, “un enfermo debe entrenarse para volver a aprender aquello que ha perdido en una lesión -movilidad, habilidades…- y, para ello, los robots son asistentes perfectos que además se pueden adaptar a cada paciente”, subraya.

No obstante, para este ingeniero industrial, en los próximos 5 años asistiremos “al paso más importante, complejo y difícil: el del traslado de este tipo de tecnologías del hospital al paciente, a su día a día y sus necesidades”, lo que exigirá que estos dispositivos “sean capaces de hacer muchas más funciones de las que hacen en un hospital”.

Nanomedicina, un mundo lleno de posibilidades

Para el director científico del CIBER-BBN (Centro de Investigación Biomédica en Red en el área temática de Bioingeniería, Biomateriales y Nanomedicina), Ramón Martínez Máñez, “la nanomedicina está llamada a ser la próxima revolución industrial”, la medicina del futuro de la que aún saldrán muchos avances en ciencia y tecnología.

Este área, “tremendamente multidisciplinar“, se utiliza principalmente para el diagnóstico y las analíticas, ya que permite usar instrumentos “cada vez más pequeños y menos invasivos y que necesitan concentraciones muy bajas de biomarcadores”.

Otro uso es la liberación controlada de fármacos, con nanopartículas cargadas de principios activos que se dirigen específicamente al área que se desea tratar (como un tumor) y que evitan los efectos secundarios de los medicamentos tradicionales.

La tercera gran aplicación de la nanomedicina es la medicina regenerativa, dirigida a reparar células, tejidos y órganos, ya sea con terapia celular (células madre) o con ingeniería tisular, es decir, usando biomateriales para hacer implantes, fundamentalmente.

El estallido tecnológico: drones

Para Carlos Bernabéu, fundador de Arborea Intellbird, dentro del “extraordinario estallido tecnológico que estamos viviendo”, los drones jugarán un papel fundamental para la medicina y la salud.

Imagen de un dron. EFE/Toni Galán

Imagen de un dron. EFE/Toni Galán

Y es que, “aunque todavía quedan muchas cuestiones de seguridad pendientes de solucionar“, estos vehículos no tripulados serán “esenciales” en el futuro para lleva medicamentos y vacunas a zonas de emergencia o de difícil acceso, para tomar muestras de microorganismos o factores contaminantes del aire, para monitorizar factores ambientales (como los desplazamientos de los mosquitos que transmiten el zika o el dengue), entre otras cosas que siguen aportando estos importantes avances en ciencia y tecnología.

EFE

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