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Cáritas califica hambruna en Venezuela como violación de DD.HH

/ noviembre 17, 2017 / Cáritas califica hambruna en Venezuela como violación de DD.HH

Alimentarse adecuadamente es uno de los derechos fundamentales que debería garantizar todo gobierno, según la organización de ayuda humanitaria

Prensa Rumbo Libertad, Caracas

Venezuela, una nación petrolera con grandes riquezas, se ha convertido en un país donde sus habitantes tienen dificultades para lo más elemental como lo es comer, puesto que los alimentos necesarios para una dieta balanceada escasean, por lo que los venezolanos deben hacer largas colas y recorridos para llevar la comida a sus hogares.

Muy pocas personas logran comer tres veces al día, como es reglamentario, la mayoría come sólo una vez y con suerte, dos. Estas comidas además carecen de las proteínas necesarias. En algunos casos, los vegetales están ausentes, o los carbohidratos indispensables como el huevo han dejado de estar en la mesa por su alto costo, un cartón de estos equivale a cinco días de trabajo de un empleado promedio.

Los más buscados…

Algunos alimentos se han convertido en los más buscados por los venezolanos puesto que forman parte indispensable de su dieta, rubros tales como harina, mantequilla, mayonesa y café, siempre están ausentes en los anaqueles de los principales supermercados.

Aunque ya se ha normalizado la distribución de rubros como el azúcar y la leche, sus precios resultan inalcanzables para quienes devengan un salario mínimo. Tan sólo un  paquete de azúcar se puede conseguir en 40 mil bolívares, lo que ha denominado el gobierno como un “precio justo”, aunque la mayoría no logra ver la justicia en tales costos, puesto que alimentarse tres veces al día es considerado un lujo.

Sustitución de rubros

Gracias a la escasez y a las largas colas que se generan para conseguir los alimentos necesarios, muchos venezolanos han optado por sustituir algunos productos, tal es el caso de Marta Ruiz, quien asegura que desde hace un año aproximadamente ha cambiado la arepa que acostumbraba desayunar por plátanos sancochados, ya que antes utilizaba el pan, pero ya se ha vuelto “una odisea” conseguirlo.

Asimismo, Adrián Rangel comenta que cambió el azúcar por el papelón para endulzar su café de las mañanas, “pero hasta eso se puso caro”. Algunas ONG como Cáritas Venezuela consideran que esta realidad representa una violación a los derechos humanos, puesto que atenta contra la libertad de alimentarse adecuadamente para preservar el derecho a la vida y un crecimiento óptimo, en el caso de los más pequeños.

Mucho más costosos en el mercado informal

Aunque en el mercado informal y la buhonería se pueden adquirir los productos que no se hallan en los anaqueles a través de los denominados “bachaqueros” (quienes fueron acusados en algunos mítines, pero actualmente ya conforman el grueso del empleo informal), el precio resulta hasta cinco veces más alto que el real, y en las principales ciudades es vendido cualquier producto a un costo superior al utilizado como referencia en los índices de cesta básica. Sin embargo, esta venta informal también se ha visto mermada por la escasez de efectivo y la selectiva entrega de puntos de venta a establecimientos comerciales.

Mientras los venezolanos de a pie hacen malabares para hallar los principales productos, personeros del gobierno nacional han sido acusados de acaparar toneladas de alimentos, agudizando la crisis de sector alimentario, bajo la mirada cómplice del Ejecutivo. En cadena de radio y televisión, el dictador Nicolás Maduro asegura que la bolsa CLAP, que es entregada de forma selectiva a algunos hogares y la cual alcanza en promedio sólo una semana, sería consignada a las familias que corren con la suerte de recibirla cada quincena, sin embargo, al consultar a algunos de los adjudicados en zonas populares, indican que esta llega cada dos meses y las colas son interminables, además de acotar que los productos comúnmente escasos tampoco llegan.

El derecho a la alimentación en Venezuela es vulnerado a diario cuando los venezolanos deben vivir un viacrucis para acceder a los productos necesarios de la cesta básica, y no sólo el alto costo de los rubros se convierte en un obstáculo para los venezolanos, sino que también la imposibilidad de comprarlos sin tener que recorrer cientos de establecimientos, hacer colas o simplemente hacer cambios drásticos en su dieta, podrían atentar a largo plazo contra su salud.

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