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¿Juventud en política?

/ marzo 19, 2017 / ¿Juventud en política?

Por @Carlos_Benucci

Secretario General de la Federación de Centros Universitarios de la Universidad Central de Venezuela

La juventud desde siempre se ha mostrado como el actor más puro dentro de los movimientos sociales. Por ello, “La Juventud” tal y como se presenta, es una voz que nunca deja de ser escuchada, pues siempre está llamada a decir la verdad sin necesidad de pensar en costos políticos. Esta esencia de ser joven que ha quedado plasmada en la memoria colectiva desde hace muchísimos años en nuestro país, es la que hoy nos permite decir que somos uno de los sectores de la sociedad con mayor legitimidad.

Venezuela es un país que no goza de libertades y mucho menos oportunidades para los jóvenes. Por supuesto, le debemos esto a quienes son responsables de que hoy nuestro país esté sumido en la miseria y que en consecuencia hayan más compañeros haciendo colas por comida que en colegios y universidades.

La acción política sería un error resumirla a la mera militancia partidista, pues se atentaría contra la concepción del hombre como “animal político”, quien posee capacidades naturales de socialización y de organización, dando cabida a la ejecución de sus planteamientos no sólo desde partidos sino desde instituciones, fundaciones, universidades, movimientos sociales de tipo cultural, académico, entre otros.

Con lo anterior queda claro que la política está íntimamente vinculada al quehacer que permita beneficiarnos a todos como colectivo, tras el reconocimiento de garantías individuales, es decir, sería un error caer en el debate en el que cayeron las generaciones pasadas sobre si la política es sucia o no lo es, pues la política será sucia en la medida que sus actores así lo sean.

¿Qué pasa con la juventud partidista? No quiero cometer uno de los pecados capitales para la sociología como lo es caer en la generalización, sin embargo, creo que existe una visión muy unificada sobre el poco papel de decisión, la poca discusión y formación teórica, y la muy escasa rigurosidad que hoy existe en las juveniles nacionales de los partidos. Hoy pareciera que las juventudes están destinadas a hacer amén de lo que digan las cúpulas dentro de las organizaciones políticas, malgastando todo el capital que como jóvenes podemos aportar para salir de la crisis.

Los jóvenes deberíamos estar más a la cabeza de los procesos, porque sí y porque nos toca, porque como jóvenes debemos asumir la responsabilidad histórica de levantar nuestras voces ante cualquier injusticia. Los procesos que asumamos, deben ir encausados por restablecer la democracia en nuestro país, sólo en democracia empezaremos a dar pasos hacia una Venezuela de bienestar.

Los partidos políticos tienen una naturaleza hegemónica. No sólo les interesa ocupar todos los espacios de representación, lo cual es legítimo, sino también buscan manejar los discursos que subyacen éstas organizaciones, lo cual representa una amenaza a la que debemos estar alerta, debido a que esto conlleva al sometimiento por parte de los partidos a espacios que deben ser autónomos y cuya voluntad auténtica, los cuales bajo esta realidad, pierden su norte y su esencia.

Hoy Venezuela vive unos tiempos difíciles, pero lo que lo hace más difícil dentro de ésta crisis social y humanitaria, es que son muy pocas las voluntades políticas que se presentan como una oposición tajante a la par del régimen. No hay movilización alguna, no hay debate en las calles, nuestras plazas no congregan a sus ciudadanos y las noticias son cada vez peores. Ya la gente no se indigna por saber que un venezolano está preso porque representa una amenaza para el gobierno.

Ante esta realidad, la irreverencia debería ser el camino que permita a Venezuela superar los estragos que le han generado, en la que los jóvenes libres constituyen un pilar de acción fundamental para enfrentar al régimen y la inacción u omisión, quizás cómplice, de muchos actores.

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