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11 de abril de 2002: el inicio de la contienda

/ abril 13, 2014 / 11 de abril de 2002: el inicio de la contienda

 

Por @RainieroHerrada de @VFutura

Hace 12 años inició una contienda, un choque encarnizado entre dos enemigos en guerra, un feroz y brutal conflicto entre hombres libres y esclavos. La guerra la declaró un déspota, un tirano como nunca los hubo en la historia de Venezuela; un ser despiadado y vil quien, movido por ideas y doctrinas exánimes, llevó el enfrentamiento entre ambos bandos hasta sus últimas consecuencias.

El 11 de abril de 2002 inició con una marcha desviada de su curso original -tras un paro convocado por Fedecámaras y la Confederación de Trabajadores de Venezuela-, conducida hacia Miraflores con un único objetivo: acabar con el régimen opresor que, en tan poco tiempo, había traído consigo no más que penurias. Los ciudadanos estaban decididos, sabían contra qué se enfrentaban y, aun así, no titubearon a la hora de encarar al enemigo; convirtieron su miedo en coraje, su temor en ira, e hicieron de su debilidad su mayor fortaleza. En las afueras del Palacio se habían congregado, por su parte, los prisioneros, los subyugados, los mercenarios y los esclavos de la tiranía, ¿quiénes eran éstos que se creían tan eminentes y poderosos como para desafiar a la Libertad? ¿Acaso nadie les advirtió que nunca podrían vencer a tan insigne contrincante?

El primer conflicto acaecido tras la declaración de guerra estaba al caer, y el combate no tardó en ocurrir. Las calles de Caracas se trocaron en un frente de batalla donde imperaba una actitud combativa, donde hombres temerarios dieron su vida y derramaron su sangre por la Nación, con la esperanza de un futuro prometedor para una Venezuela libre. Fueron estos osados e intrépidos quienes se atrevieron a decir no al comunismo y a la Libertad, a tan sólo tres años de instaurada la dictadura. Pronto, el país entero se había sumado a esta notable empresa y la lid se propagó en otros estados.

En la madrugada del día siguiente fue anunciada la renuncia del déspota y el país se estremeció. Un torbellino de emociones acogió a la Nación; casi podían materializarse y tocarse el júbilo y la algarabía, que ahora sentían millones de corazones venezolanos ardientes. La Libertad había triunfado. No faltaron, sin embargo, aquellos que, acongojados, auguraron lo que sucedería a continuación: advirtieron que todo había resultado demasiado fácil, que el oscuro ayer se cernía sobre la patria nuevamente y que al amanecer le esperaría un largo ocaso. Venezuela fue nuevamente traicionada y, con ello, la esclavitud y la miseria retomaron sus privilegiadas posiciones anteriores.

La victoria del 11 de abril fue fugaz y efímera. Los hombres y mujeres valerosos, que habían tomado las calles del país para recuperar aquello que con tanta rapidez el régimen recién instalado les había arrebatado, perdieron la batalla. ¿Fue infructuosa su lucha? ¿Fue derramada su sangre en vano? ¿Sucumbieron por una noble causa para ser olvidados en la historia? No, pues dulce et decorum est pro patria mori; no existe mayor gloria en el mundo. Ellos murieron por Venezuela y, en su agonía, fueron libres.

Más de una década ha transcurrido ya desde que nos fue declarada la guerra. Por 12 años nos hemos mantenido firmes ante los excesos, las injusticias, la decadencia, la vileza y la perversión. La querella aún no ha terminado: hace dos meses volvió con mayor pujanza que aquel funesto 11 de abril; los ataques del régimen son casus belli que nos obligan a actuar ante la sentencia a muerte que han dictado en nuestra contra. Hoy tenemos un deber hacia nuestra Nación -y lo estamos cumpliendo-: seguir en las calles y defender a Venezuela con la vida si es necesario; retomar nuestra Libertad, recuperar nuestra Soberanía y expulsar la infamia y la iniquidad de nuestras tierras, antes de que sea demasiado tarde. Los venezolanos patriotas instauraremos un nuevo orden libertario en nuestro país, y nada podrá detenernos en este propósito.

 Amare patriae est nostra lex.

One Comment

  1. Excellente articulo. En la union esta la fuerza y con la ayuda de Dios nos liberaremos de este gobierno de pacotilla arrodillado ante los viejitos Castro. Es mucho el tiempo transcurrido, sin embargo la generacion de relevo esta mas preparada para no dejarce enganar. Adelante Venezuela. No se cansen, el triunfo esta cerca. Mientras mas represion y control, mas debil se muestra el gobierno.

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